Acompañamiento pedagógico La vida de Calabacín
La vida de Calabacín

Crecer


¿Cómo narrar historias de maltrato?

Calabacín es un niño de 10 años. Al parecer su padre se ha ido con otra mujer y vive solo con su madre, que está sumida en la depresión y no hace otra cosa que ver televisión y tomar cerveza. Un día, accidentalmente, en un intento de defenderse de una golpiza de su madre, Calabacín le provoca una caída por unas escaleras por accidente y ella muere. El niño es llevado a una comisaría donde conoce a Raymond, un policía que se encarga de su caso y con quien construye una estrecha relación.

Raymond lleva a Calabacín a un orfanato, en donde conoce a Ahmed, Jujube, Beatrice, Alice, Simón y más adelante a Camille, de quien se enamora. Cada uno de estos personajes tiene una historia de maltrato o abandono detrás y tienen conductas que la reflejan. Ahmed se orina en la cama; Jujube no para de comer compulsivamente; Beatrice no deja de esperar que su mamá vuelva por ella; Alice no habla con nadie y tiene ataques de ansiedad. Calabacín siente que no logra encajar y Simón no deja de molestarlo. Parece que él es quien manda y todos los demás le hacen caso y le temen un poco. Tras la llegada de Camille al orfanato todos terminan construyendo una linda amistad.

Su llegada supone un cambio en la dinámica de las relaciones de todas las niñas y niños del orfanato y una transformación en cada uno de ellos. Calabacín se abre más y empieza a estar más alegre, Simón deja de molestar a todos y empieza a construir una especie de hermandad con los demás. Alice deja de estar tan ansiosa, se pone más activa, habladora, empieza a sonreír más y deja de ocultar su cara detrás de su flequillo.

Toda esta alegría se rompe cuando la tía de Camille decide que quiere reclamar su custodia, solo para recibir subvenciones del Estado. Camille se esconde porque su tía la maltrata y no quiere vivir con ella. Entonces Calabacín hace un plan y la esconde en el carro de Raymond, un día que él y el policía van a pasar todo el fin de semana juntos. Raymond los descubre pero entiende la situación y se vuelve su cómplice. Cuando la tía llega al centro de acogida por ella y no la encuentra, se enoja. Raymond llama a avisar que él está con la niña y la tía exige saber su ubicación, la recoge y se la lleva. Simón le regala una grabadora pequeña a Camille, que ella utiliza para grabar el maltrato de su tía y se la muestra a la directora del centro de acogida y a un abogado encargado del tema de la custodia. Así logra quedarse de nuevo con sus amigos.

La película tiene una estructura centrada en el crecimiento de los personajes y todas las acciones que ocurren están en función de hacerlos aprender, superar y crecer, lo cual, al final, es lo que hacemos en nuestra infancia. Mi vida de calabacín retrata los matices de esta etapa de la vida como un periodo de aprendizaje y descubrimiento, en el que traumas, episodios dolorosos y alegres y encuentros con personas que se vuelven importantes en la vida, conviven en un mismo tiempo y espacio. Calabacín y sus amigos nos enseñan con sus historias de dolor pero también de recuperación, cómo resistir, reconstruirse y recuperar la confianza en sí mismos y en los demás. A pesar de sufrir maltrato, haber sido abandonados o haber vivido momentos muy dolorosos, todos al final son más grandes y felices que cuando empezó la película. Esta historia destaca la importancia de la amistad y del amor en los procesos de reconstrucción. Mi vida de calabacín nos habla del amor como un abanico de múltiples formas de querer: el amor en la amistad, el amor familiar, el amor de pareja y el amor por uno mismo. En ella vemos cómo los sentimientos y emociones alrededor de la amistad y el amor condicionan nuestra forma de relacionarnos con el mundo y de afrontar los eventos que vivimos.

Actividades complementarias

Contrastes


¿Cómo retratar una realidad llena de matices y contradicciones?

La técnica de animación que utilizan en esta película se denomina stop motion. Consiste en la grabación en vídeo de imágenes estáticas de objetos o modelos que, montadas una tras otra a gran velocidad, dan la sensación de movimiento. Los diseñadores deben mover o modificar los modelos centímetro a centímetro en cada imagen, para así poder simular el movimiento. Para esta película se fabricaron a mano 54 marionetas de 10 pulgadas de alto. El pelo de los personajes está hecho de espuma de látex, los brazos de silicona, los rostros de resina y la ropa de tela. Gran parte de los escenarios también fueron hechos a mano. Sin embargo, para algunas escenas utilizaron tela verde y luego generaron los fondos sobre ella de manera digital.

La construcción de los personajes es una imitación de los dibujos infantiles que ayuda a retratar la inocencia de la infancia. Se contrapone a una iluminación de sombras duras que se marcan sobre ellos y que crea atmósferas hostiles, oscuras o trágicas. Algo similar ocurre con los paisajes: se combinan paisajes urbanos con cielos llenos de nubes, tormentas y truenos, con horizontes brillantes. Así, escenarios tristes y sombríos, que simbolizan el abuso, contrastan con una paleta de color llena de colores vivos que reflejan una actitud positiva y resiliente de los personajes. De esta manera, en esta película, la inocencia y lo doloroso de la vida conviven constantemente en cada imagen.

Por otro lado, las voces de los personajes fueron ejecutadas por niñas y niños no actores, en el caso de los personajes infantiles, y por actores profesionales en el caso de los adultos. Esto permitió la construcción de diálogos naturales, cortos, separados por silencios largos acompañados de acciones, que muchas veces terminan siendo más expresivas que las palabras. Todo lo que los personajes dicen siempre se complementa muy bien con acciones y permite construir una naturalidad muy íntima que facilita empatizar con ellos. A esto también contribuye el uso de secuencias largas, con pocos cortes, que construyen un ritmo lento dentro del cual se pueden apreciar mejor las emociones. En medio de los silencios y los planos largos, se le da un espacio al espectador para pensar y para sentir lo que los personajes sienten.

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Lazos


¿Cómo se transforman los lazos entre los personajes?

Calabacín es un niño valiente y noble, que en un principio parece solitario. Su verdadero nombre es Ícaro, pero le gusta que le digan Calabacín, que es el apodo que le puso su mamá. En el orfanato, al encontrarse con niñas y niños que han vivido situaciones parecidas a las suyas, aprende a construir relaciones profundas de amistad. Con Camille conoce el amor y con Raymond, el policía que lo lleva al orfanato y que al final termina adoptándolo, aprende a recuperar la confianza en los adultos.

Camille es una niña particular. Tiene un carácter fuerte, pero al mismo tiempo es muy dulce. Ha vivido cosas muy duras y es muy fuerte y quizás por eso parece más madura que los demás niños y niñas de su edad. Prefiere jugar al fútbol que a las muñecas y al llegar al orfanato cambia la vida de todos. Su papá y mamá están muertos y su tía quiere su custodia para recibir subsidios del Gobierno.

Simón es el típico niño que disfruta molestando a los otros, pero en el fondo tiene un buen corazón. A pesar de que intenta hacerle la vida imposible a Calabacín cuando llega al orfanato, al final termina convirtiéndose en su mejor amigo. También entabla una relación estrecha con Camille y cuando descubre que ella y Calabacín van a ser adoptados, sufre más que los demás porque sabe lo mucho que los extrañará y teme no volver a verlos. Sus papás tienen problemas con las drogas y no pueden cuidar de él. Siempre espera que le envíen cartas, pero recibe regalos y eso lo entristece.

Los otros niños son Ahmed, Jujube, Alice y Béatrice. Ahmed es un niño inocente, ingenuo, que vive en su mundo y muy alegre. Odia a los policías porque arrestaron a su papá por robar para comprarle un regalo. Jujube es su mejor amigo. Tiene problemas con la comida y es hipocondríaco. Su mamá tenía problemas mentales que le impedían cuidarlo. Alice es una niña muy tímida, callada y ansiosa. Oculta detrás de su pelo una cicatriz que asumimos que es por violencia intrafamiliar. Tenía problemas con su papá. Béatrice es una niña muy tierna que siempre defiende a los otros de las injusticias. Es migrante afrodescendiente y está en el orfanato porque su mamá fue enviada de vuelta a su país. Siempre espera a que vuelva, pero cuando vuelve, ella decide quedarse con la familia del orfanato.

Los adultos de la historia son Raymond, el policía; Ida, la tía de Camille, que la maltrata; la Señora Papineau, directora del orfanato; Paul, profesor del orfanato y Rosy, una jóven que cuida a los niños en el orfanato. El personaje adulto más importante es Raymond. Su hijo se ha ido de la casa, no tiene pareja y se siente solo. Al entablar una relación tan estrecha con Calabacín decide adoptarlo a él y a Camille e iniciar una nueva familia con ellos.

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Adaptación


¿Cómo convierte el director una novela para adultos en una animación para niñas y niños?

Mi vida de calabacín es una adaptación animada de la novela de Gilles Paris “Autobiografía de un calabacín” (“Autobiographie d’une courgette”). Se trata de un coming of age, un género literario y cinematográfico que se centra en el crecimiento psicológico, en este caso desde la infancia hasta la juventud, de los personajes. En general, el diseño de estas imágenes animadas busca contarnos esta historia desde el punto de vista de las niñas y niños que la protagonizan. Por ejemplo, las marionetas fueron construidas intentando imitar el diseño de un dibujo infantil, para situar al espectador en los ojos de la infancia. Las niñas y niños suelen usar colores que no corresponden a los colores de la realidad. En el libro, el personaje de Calabacín solía hablar mucho del cielo. Por eso, en la animación, su color de pelo azul, además de imitar el dibujo de un niño, es una referencia a la novela.

Barras, junto con Céline Sciama, la guionista, proponen una película animada que trata temas difíciles de maltrato con una distancia y delicadeza, en la que se alternan escenas conmovedoras con escenas divertidas. Esta alternancia construye un universo complejo lleno de matices de sentimientos y emociones que se viven durante la infancia. Calabacín, al igual que el resto de los niños y niñas del orfanato, experimenta a lo largo de la narración una curva de aprendizaje. Al final de esta historia, todos crecen.

Mi vida de calabacín es una película animada que ofrece una visión de las niñas y los niños como seres inteligentes que conviven en un universo hecho para adultos. Pese a que en teoría es una película dirigida a un público principalmente infantil, el director tiene la habilidad de contar una historia de forma que sea apta para niñas y niños, así como para personas adultas. En ningún momento se subestima al público y por eso utilizan recursos como combinar lo dramático con lo gracioso, los colores vivos con la iluminación dura y los ambientes hostiles. El libro en el que está basada la animación, por el contrario, tiene escenas de violencia muy explícitas y está dirigido a un público exclusivamente adulto. La decisión de incluir a los niños en el público y de mostrar un mundo complejo desde su perspectiva, es un valor agregado de la película.

Por otra parte, Claude Barras, el director, dice que las películas suelen representar los orfanatos como espacios oscuros y deprimentes. Al contrario, su intención era mostrar un orfanato que protegiera a las niñas y a los niños, en lugar de abusar de ellos. A diferencia de muchas representaciones de la ficción, en Mi vida de calabacín el orfanato es un espacio en donde las niñas y los niños están seguros y se reconstruyen, mientras que en el exterior es donde son maltratados.

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